Los cortes de carretera y los disturbios que se suceden en Cataluña desde la sentencia del Tribunal Supremo en relación con el ‘procés’ están teniendo un alto coste humano y económico para un sector que tiene en la carretera su modo de vida, precisamente en uno de sus momentos de mayor actividad.

En concreto, Astic cifra en más de 100 millones de euros las pérdidas directas por facturación y las derivadas por pérdidas de cargas y clientes para el transporte internacional por carretera por las diversas protestas separatistas catalanas que se vienen produciendo desde mediados del pasado mes de octubre.

Por si esta cifra pudiera parecer poca cosa, la asociación señala que “el perjuicio económico causado a las empresas de transporte tiene un efecto multiplicador en el resto de sectores productivos que han resultado afectados, con una estimación de más de 500 millones de euros en total de pérdidas”.

De igual modo, los cálculos de la organización empresarial también arrojan 25 millones de euros diarios en pérdidas sobre el flujo las exportaciones e importaciones españolas, dada “la inactividad forzada del transporte de mercancías por carretera” inducida por los paros independentistas y amparada en la “lamentable inacción del Gobierno español”.

En este mismo sentido, Marcos Basante, presidente de Astic, recuerda que “es competencia de los Estados español y francés garantizar que este tipo de ataques no alcancen sus fines y garantizar la libre circulación de personas y mercancías”.

Los transportistas piden poder circular

En este mismo sentido, Froet, que dice sentirse engañada por la Generalitat de Cataluña, pide “al Gobierno central que abandone su actitud irresponsable y ordene a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado que “actúen ya” para restablecer de inmediato el tráfico fronterizo entre España y Francia”, al mismo tiempo que advierte que muchos clientes, “ante la imagen tercermundista que está dando España, están derivando sus compras hacia mercados más seguros, como Grecia o Italia, y ese cliente va a ser muy difícil de recuperar”.

De igual modo, Fetransa insiste en el drama humano que también conlleva esta situación, al mostrar su “rechazo más profundo a los métodos utilizados para ejercer los derechos de determinados colectivos a costa de cargarse los de los transportistas”, mientras habla “del secuestro de una serie de trabajadores” a los que se niegan derechos como “la conciliación de la vida familiar, el desempeñar su trabajo en condiciones de dignidad y seguridad, el poder llegar a fin de mes y hacer frente a sus obligaciones”.