Nada anunció ayer el ministro en Logroño, que quizás sea lo mejor de la visita, pues no debemos olvidar que los últimos viajes de los responsables de Fomento a nuestra tierra han dejado anuncios restrictivos y limitaciones al correcto desarrollo de sectores de actividad básicos y esenciales.
Pero anunciar la nada en el territorio con mayor déficit en materia de infraestructuras solo es equiparable a una tomadura de pelo de rango mayúsculo. La Rioja es la última en carreteras y también en ferrocarril. Un simple apeadero ya es más que el saldo que arrojan las palabras pronunciadas ayer por el ministro. Paciencia, eso vino a pregonar: que esperemos a 2026 que es cuando se liberaliza la AP68. Y ya.
Mientras, el resto de las regiones vecinas mejoran sus carreteras o inauguran nuevos tramos de alta velocidad, adelantando en desarrollo a nuestra Rioja por la derecha y la izquierda; por arriba y por abajo. Sin ir más lejos, en Navarra, la semana pasada ya comenzaban las obras para incorporar un carril adicional a la N121, convirtiéndola en una vía 2+1. Aquí, nuestra N232 languidece con una línea continua que recorre la totalidad de su trazado riojano y continúa restringida al tráfico pesado, el verdadero motor económico de cualquier territorio. La única vía que vertebra nuestra geografía cerrada al tráfico de mercancías: increíble pero cierto.
Otra más: en 2004 se inauguraba el único ‘medio peaje’ de España, en Pradejón; diecisiete años después y si hay suerte, parece que se aprobará el proyecto de la construcción de esa otra mitad. Ver para creer.
La única, verdadera y cruda realidad es que La Rioja es la gran olvidada en materia de infraestructuras e inversiones. Y solo así pueden anunciar que se va a invertir en suelo industrial cuando lo que en realidad vienen a revelar es que van a arreglar unos polígonos que el paso del tiempo y, sobre todo, el poco atractivo de La Rioja para acoger proyectos industriales han dejado completamente obsoletos.
Y la ‘Ronda Sur’, una obra tan faraónica como prescindible hoy, a partes iguales.
Así las cosas, seguiremos en el fondo del pozo del desarrollo y a la cola en materia comunicaciones. La Rioja, hoy y a corto y medio plazo, solo será accesible para los peregrinos, que vienen a pie, y para los Reyes Magos, que llegan en helicóptero.
Una pena y un verdadero problema de consecuencias incalculables para La Rioja.