Las dos igual de peligrosas para la seguridad vial por la intensa circulación de tráfico pesado que soportan, pero a cada una, una solución diferente. La semana pasada comenzaron las obras que transformarán la nacional 121-A en Navarra (Pamplona-frontera francesa) en una vía ‘2+1’. Se trata de una solución testada internacionalmente para carreteras de doble sentido, y consiste en la construcción de un tercer carril que permite alternativamente los adelantamientos en una u otra dirección. Una opción que en ningún momento se ha barajado –al menos no se ha hecho público nunca– para la carretera N-232 en La Rioja: en este caso, la alternativa elegida hasta su futuro desdoblamiento (entendiendo siempre dos carriles de ida y dos de vuelta) sigue siendo desviar el tráfico pesado a la paralela autopista AP-68 y prohibir (raya continua en el trazado y señalizaciones) las maniobras de adelantamiento en gran parte de la carretera entre Logroño y El Villar de Arnedo.

La vía ‘2+1’ es un tipo de infraestructura muy extendida en los países escandinavos, Alemania, Francia e Irlanda, y se ha demostrado un método eficaz para garantizar la seguridad vial en rutas interurbanas y contribuir a la reducción del número de víctimas de tráfico. Además, su coste de construcción es diez veces inferior al necesario para transformar una carretera convencional en una autovía.

Pero, ¿en qué consiste la fórmula ‘2+1’? Básicamente en que a los dos carriles independientes (uno de ida y otro de vuelta) se les añade un tercero que se va adentrando en una u otra vía para sucesivamente, cada ciertos tramos, permitir adelantamientos alternando los sentidos. En España, esta solución intermedia entre la carretera convencional y la autovía, no ha explotado todas sus potencialidades y el grueso de las experiencias se concentran en Cataluña, comunidad a la que se suma ahora Navarra. Lo hace con la N-121-A, de 64,47 kilómetros, que comunica Pamplona con Behobia enlazando con la N-I y la A-8.

Se trata de una de las carreteras más problemáticas de esa comunidad (circulan diariamente en torno a 10.000 vehículos, de los que 2.800 son pesados) y es uno de los puntos negros de accidentes de tráfico en Navarra: en el 2019 (los datos del 2020 están ‘dopados’ por las restricciones impuestas por el COVID) registró 138 accidentes.

Los detalles
Es cierto que, a diferencia de la N-232 en La Rioja, su trazado no coincide con el de una autopista por la que se pueda desviar el tráfico pesado. Están la AP-15 y la A-15, pero el recorrido se aleja por el Oeste hacia San Sebastián. Así que se buscó otra opción y la propuesta fue actuar sobre la propia nacional dotándola de un tercer carril, el modelo ‘2+1’, para permitir tramos de adelantamiento alternativos en cada sentido. Una selección mucho más barata que la de hacer una nueva autovía y que reduce en gran medida el riesgo de colisión frontal.

La región vecina, con arreglo a su régimen foral, tiene competencias en materia de infraestructuras y, en la práctica, es la encargada de licitar las obras. Lo ha hecho ya sobre dos de los cinco tramos en los que está dividido el proyecto, el primero de los cuales (túneles de Ezcaba-Olave) empezó las obras físicas el pasado día 8. Pero la reconversión de la N-121-A es un proyecto financiado en su mayor parte a través de los Presupuestos Generales del Estado: de los aproximadamente 26 millones previstos para los trabajos que se acometerán este año, diez proceden de las Cuentas del 2018 (últimas de Rajoy) y doce de las del 2021 (primeras de Sánchez), por lo que la aportación de Navarra se queda en 4 millones.

«En la N-232 siguen sin invertir nada», denuncia La CETM

«Atónitos». Así aseguran sentirse en la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) en La Rioja porque, «mientras en la N-121-A en Navarra, lejos de prohibir el tránsito de los camiones, han comenzado las obras para transformar esta carretera en una vía ‘2+1’, la N-232 en La Rioja no ha sido objeto de inversión alguna, pese a que el desvío de camiones a la autopista, tal y como contempla el convenio que lo regula, sería provisional hasta que se acometieran las obras de desdoblamiento en la N-232». Además, esta patronal considera «un sinsentido que el Presupuesto que La Rioja maneja para el 2021 recoja una partida de 1,17 millones de euros para ello, cuando hay sectores tan necesitados de ayudas económicas». Por último, la CETM reitera «los numerosos problemas que el desvío a la AP-68 supone para un sector esencial como el del transporte de mercancías».

 

Publicado en Diario La Rioja